Sentir esa ilusión es lo que más nos hace vibrar el corazón, cuando su mano roza con tu piel, cuando las miradas se encuentran, o simplemente cuando su sonrisa te atrapa.
Porque tienes mucho de no sentirlo, y de pronto quién no esperabas te vuelve a poner a soñar. Tu alma se quiere salir, tu respiración es más profunda, y de pronto quieres dejarte ir, quieres amanecer a su lado y hacer de esa ilusión una realidad.
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